Era mi primera vez en Praga. Es curioso porque era un destino que siempre había tenido en mente pero por alguna circunstancia nunca había conseguido visitar. Le comenté a Jaime, si le apetecía ir a pasar un fin de semana y así fue como descubrí esta maravillosa ciudad. Estuvimos cuatro días, de los cuales dos fuimos a Cesky Krumlov. En la próxima publicación hablaré de esta ciudad medieval, pero no quiero adelantar acontecimientos.

Esta vez volamos con una compañía checa que se llama SmartWings. Esta compañía tiene buenos precios y aviones modernos, la cual cosa se agradece. Al llegar al aeropuerto de Praga, nos vinieron a recoger. Un pequeño lujo que nos fue muy bien porque con tan poco tiempo teníamos que visitar muchas cosas.

Praga es una de las ciudades más románticas de Europa por sus calles empedradas, sus castillos  góticos e iglesias que decorar la ciudad. Empezamos desayunando en el Café B Braun en la calle Sokolovská. Soy muy dado a los desayunos abundantes para poder “patear y no morir en el intento de ver todo que teníamos propuesto. En esta ciudad y sobretodo en el café que os he mencionado, encontraréis las mejores quiches y croissants de la ciudad.

El casco antiguo de la ciudad no es muy grande con lo que se puede visitar paseando. Empezamos nuestro recorrido por la Plaza de la Ciudad Vieja. Como casi todos los turistas que vienen por primera vez, nos quedamos maravillados del espectáculo del reloj astronómico donde los doce apóstoles aparecen cada hora.

En esa misma torre gótica del siglo XIV, se puede subir para ver las vistas panorámicas de la Praga. No os decepcionarán. Desde lo alto de la torre puedes divisar toda la ciudad, pero lo que más me gustó fueron los tejados del casco viejo. Os recomiendo ir temprano porque suelen haber colas.

Después de ver todos los monumentos y callejear por la ciudad vieja, cruzamos el famoso puente de Carlos. Es un lugar muy bonito para hacer fotos de las dos riveras de la ciudad como plasmo en el video.

Praga tiene una parte moderna que no es tan turística pero no por ello deja de tener su encanto. En la isla de Kampa, justamente debajo del Puente de Carlos, en la parte del barrio de Malá Strana. Aquí encontrarás numerosos museos y galerías de arte. Esta ciudad se ha posicionado como una de las más artísticas de Centro-Europa. Los pintores decoran las calles empedradas y lo jóvenes músicos le dan sonido a la vieja ciudad medieval.

No dejéis de visitar el muro de John Lennon, donde tanto turistas como oriundos escriben mensajes de paz en este muro. Es uno de los rincones más característicos de la ciudad moderna. Es un lugar de culto y creo que tiene un lado místico.

Esta vez no pudimos visitar la Casa Danzante. Es uno de los lugares que me quedan pendiente por visitar. Además es una de las joyas que tiene esta ciudad. Es el pilar de la arquitectura moderna de Praga.

No te vayas de Karlín sin visitar la nueva “city” de Praga, presidida por cuatro espectaculares edificios de diseño. En “Main Point” sube al primer piso y tómate un café en su acogedor bar, y después goza con el colorido y la precisión arquitectónica de un espectacular trío con nombre de ríos: “Nilo”, “Danubio” y “Amazonas”.

Respecto a las comidas, hay muchos restaurantes que están muy bien de precio. Los platos vienen con abundante comida. La comida tradicional checa se basa en carnes con salsas y verduras.

Para los más sivaritas, Praga está viviendo un auténtico despertar gastronómico, y uno de los protagonistas de esa revolución culinaria es el restaurante Field, el tercero de la capital checa en hacerse con la preciada estrella Michelin. Aunque su diseño es algo espartano, o más bien minimalista, ese sentimiento es algo buscado. Y es que lo que se pretende con ello es que la atención de los comensales se centre en su paladar, degustando la espectacular mezcla de texturas, sabores y olores, y su maridaje con caldos de altura. ¡Un auténtico descubrimiento!

En fin, quiero volver…

Aquí os dejo información adicional.

Turismo de la República Checa https://www.czechtourism.com/

SmartWings. Desde España puedes viajar en vuelo directo a Praga con SmartWings (desde 13 ciudades españolas incluyendo Barcelona). La aerolínea también vuela de forma directa entre varias ciudades españolas y  Ostrava, Brno, Varsovia y Katowice. A través de Praga la compañía conecta con cuarenta destinos en toda Europa y fuera de ésta (incluyendo destinos como Dubái).

SmartWings ofrece tarifas competitivas e incluye en sus billetes 15kg de equipaje facturado, 5kg de equipaje en cabina y refrigerios a bordo.

Mail de reservas: smartwings@discoverspain.net

Telf.: 93 217 85 76

 

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One thought on “Prague in Love

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